Leo algunos artículos sobre la conciliación (por ejemplo, el de Pilar Jericó) y debo decir que estoy de acuerdo con gran parte de lo que en ellos se comenta, con algunos matices, y además una aprende cosas. Debo admitir, por ejemplo, que no sabía de la existencia de una Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (!?¿!).

Yo añadiría que, a menudo, el tema se circunscribe a los horarios laborales flexibles y parece que vaya destinado especialmente a aquellas personas que tienen hijos. Pero se me ocurre que posiblemente los que no tienen niños en casa son los que, en realidad, pueden tener más problemas en “conciliar” vida profesional y personal…  Y me explico.

Con las infinitas posibilidades existentes en la actualidad para acceder a Internet desde cualquier sitio (ver ofertas de casi todas las operadoras de telefonía) únicamente con un módem USB  y un portátil, recibir correo en el teléfono móvil y tarifas planas de voz para todos los gustos, el teletrabajo es casi lo más usual y pocos profesionales (de cierta tipología, me refiero), pueden realmente permitirse el “lujo” de desconectar completamente de su trabajo, y menos si cuando llegan a casa su pareja, si la tienen, está en sus mismas circunstancias.

Con lo cual se acaba trabajando mucho más de ocho horas al día: en la oficina, en casa, en la playa, en el tren, en el coche, en el hotel o en el apartamento de vacaciones,… en fin, conciliar en el sentido clásico, no se concilia demasiado, más bien se integra el trabajo de manera natural en el resto de actividades. Lo que cambia es el lugar en el que se hace, pero no lo que se hace.

Es cierto que en la mayoría de las ocasiones, esto es buscado: queremos, o necesitamos, estar conectados a nuestra actividad profesional, sobretodo si ésta nos apasiona, y esa conexión constante nos permite incluso aprovechar esos momentos de creatividad que aparecen en situaciones de ocio, para aportar ideas a nuestro trabajo, en mayor medida si se trata de un negocio propio.

Comentan F.J.Cantera y J.L. Yáñez en su artículo Aportaciones del liderazgo positivo. La conciliación empieza en la calidad de vida laboral, publicado en la revista Capital Humano, que “el bienestar, satisfacción e ilusión en el tiempo de trabajo es tan importante como la flexibilidad horaria, pues la persona es única tanto cuando está en el negocio como en el ocio”.

En el caso de los que tenemos hijos pequeños, éstos nos “obligan”  (la mayor parte de las veces gustosamente, sobra decirlo) a prestarles atención  en multitud de momentos al día, especialmente si trabajamos muy a menudo en la oficina de casa, como yo.  

No sé si eso es conciliar o no, pero todos esos momentos que paso con mi hija y mi marido,  entre elaboración de informes, propuestas o presentaciones, son auténticos soplos de aire fresco que me ayudan después a reanudar mi trabajo con mayor ímpetu y motivación si cabe.

Y si eso puedo hacerlo en un apartamento en la costa, mejor que mejor… ;)

Más sobre conciliación:

Departament d’Acció Social i Ciutadania – Generalitat de Catalunya

Consejería de Empleo y Mujer – Comunidad de Madrid

El portal de la conciliación.com

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